Hasta mis 25 años, los conceptos “escuela Waldorf“ y “antroposofía” no habían llegado a mis oídos. Yo estaba por terminar mi estudio de magíster en la universidad Friedrich-Schiller en Jena, cuando paseando con un amigo le conté mis penas: el estudio era para mí demasiado mental y me parecía tan alejado de la vida práctica y, por el otro lado, yo tenía un gran deseo de hacer algo en donde pudiera aportar algo bueno al mundo. Discutimos posibilidades para la continuación de mi camino profesional cuando de repente dijo: “creo que una escuela Waldorf te sentaría bien“.
En ese tiempo los buscadores eran relativamente nuevos. Busqué en páginas de internet de distintas escuelas Waldorf y cuando encontré algunas me dio curiosidad. Escribí al seminario Waldorf en Berlín y solicité que me enviaran material informativo sobre las escuelas Waldorf.
En respuesta a mi carta recibí la invitación a una entrevista de admisión para la formación de maestros Waldorf. Mientras iba en tren hacia ahí leí rápidamente una biografía de Rudolf Steiner para no parecer totalmente ignorante. Luego de la conversación con el coordinador del seminario de ese entonces, me llamaron la atención acerca de la oficina de los Amigos del Arte de Educar, que se encontraban en el mismo edificio y pude asomarme por primera vez a la oficina de Nana Göbel y Eleonore Jungheim.
Muy pronto me sumergí en mi formación como profesora y en la antroposofía y para mí comenzó un capítulo completamente nuevo en mi vida. Hoy, la antroposofía es una de mis fuentes indispensables de alimento espiritual.
Al final de 2 años seminario, Marianne Grosspietsch los visitó y nos contó acerca de su trabajo con el proyecto Shanti Sewa Griha en Nepal. Un poco más tarde estuve en el marco de un servicio voluntario (obviamente también a través de los Amigos) camino a Nepal, para aplicar durante un año aquello que había aprendido recién en el seminario y compartirlo con los y las docentes de la pequeña escuela Waldorf Shanti. Un período increíblemente enriquecedor. Uno de los docentes de esta escuela en ese entonces es actualmente el padre de mis hijos.
Después del año me fui a vivir a Noruega dónde comencé la formación de maestra de euritmia. Ya hace 16 años que vivo aquí. Enseño euritmia y huerto en la pequeña escuela Ringerike Steinerskole, aproximadamente a una hora de la de la capital Oslo. En uno de los países más ricos del mundo percibo una forma diferente de pobreza en los niños. Aquí veo tambalear a la fantasía y la vitalidad. En el huerto y la euritmia encontré dos potentes oportunidades para enriquecer la vida de los niños.
Desde el primer encuentro, los Amigos estuvieron siempre presentes en mi camino. Esas pequeñas conversaciones de pasillo con las personas de la oficina de Berlín eran motivadoras para mí. ¡Qué interesante era y sigue siendo seguir el trabajo de los Amigos en el mundo! ¡Cómo se van tejiendo destinos allí!
Después de a mirar durante muchos años de forma más bien pasiva al trabajo de los Amigos al leer detenidamente la circular, ya volvió el tiempo de participar activamente. La clase de segundo de nuestra pequeña escuela, a la que también asiste a mi hija, está formada solamente por 8 niños, cuyos padres vienen de Noruega, Alemania, Suecia, Dinamarca, Nepal, Tailandia, Hungría, Filipinas e Indonesia. Muchos de nuestros niños ya viajaron a otros países donde ven condiciones de vida diferentes con sus propios ojos y siendo tan pequeños, ya sienten un fuerte deseo de ayudar. Para mí fue rápidamente claro que podíamos tomar un patrocinio educativo en conjunto. Me alegro de poder trabajar otra vez en forma activa junto a los Amigos.
Angela Khadka
Usted puede apoyar a Ein Bustan con un padrinazgo de educación. Más información aquí:

