Los Fondos Waldorf Internacionales
En los fondos de ayuda internacional Waldorf de los Amigos del Arte de Educación llegaron también regularmente donaciones que no se asignaban a una determinada escuela Waldorf. Nana Goebel explica la importancia de dichas donaciones.

Es una gran alegria escuchar de la fundación de una escuela Waldorf en un país donde aún no había pedagogía Waldorf. Recientemente, por ejemplo, nos contactaron personas de un pequeño país africano continental llamado Malaui y nos preguntaron cómo podían hacer para fundar una escuela Waldorf. Después de un intercambio epistolar y cuando estuve convencida de que la intención era real, recomendé a dos colegas de Dar es Salaam, viajar a Malaui durante un fin de semana para presentar a la pedagogía Waldorf y hacer una introducción a la práctica pedagógica como también conocer a los interesados del distrito Zomba y ver si hay personas que quisieran convertirse en maestros y maestras Waldorf. Los colegas de Tanzania aceptaron y en mayo se dará el primer encuentro. ¿Pero quién paga el viaje? Dado que el colegio de profesores de la escuela de Tanzania depende de nuestras retransferencias para financiar sus sueldos, no hay chance de financiación por parte de la escuela Waldorf Hekima. Los interesados de la escuela Waldorf Malaui pueden abastecer a sus invitados con alimentos, pero no pueden aportar para los viajes. Entonces necesitamos de los Fondos Waldorf Internacionales.
En Panamá tampoco hay aún una escuela Waldorf. La primera asesoría a una mujer que quiere conformar una escuela Waldorf, se dio por medio de Zoom y no generó costos. Esta tecnología es realmente excelentemente utilizable para llevar a cabo nuestro contacto directo. Distinto es el caso cuando, por ejemplo, una escuela Waldorf joven en Bandung, necesita de urgencia un proceso de asesoramiento, dado que sus docentes no han tenido la posibilidad de participar de una formación Waldorf. La siguiente formación de tiempo completo se encuentra en Australia y tiene un alto costo. El acompañamiento de un mentor o mentora funciona como reemplazo de una formación, que justamente no hay en Indonesia. La joven escuela está en condiciones de alojar y cubrir los víveres de los mentores pero no puede afrontar los gastos del pasaje. Apoyamos el viaje desde los fondos de ayuda internacional Waldorf.
En el país vecino de Tailandia, el equipo de fundación de la escuela Waldorf Panyotai en Bangkok lleva a cabo actualmente una formación, a la que pueden asistir estudiantes de países vecinos. Pero ahí se hace difícil para los indonesios cubrir los gastos del viaje y por eso, en este caso, buscamos mentores. Además, nos han solicitado encontrar docentes para la formación en Bangkok. Me alegra mucho que Henning Kullak-Ublick, experto maestro de clase y ahora también vocero del concejo supervisor de los Amigos del Arte de Educación, haya aceptado la participación. Para el comienzo, podemos pagar los pasajes desde el Fondo de Ayuda Internacional Waldorf.
Uno de los países más afectados por el COVID es Perú. Los cierres y restricciones de Kindergarten y Escuelas por más de dos años, en los cuales sólo se permitían las clases online y se prohibían los encuentros en las plazas. Las consecuencias económicas fueron especialmente devastadoras para los Kindergarten, porque claramente las personas no pueden pagar más cuotas si sus hijos no pueden asistir al Kínder. Los Kindergarten que se encuentran en los barrios acomodados de Lima pudieron sobrevivir. No así el Kindergarten Inyikusiryi en San Juan de Lurigancho, un barrio en la región metropolitana norte de Lima con más de un millón de habitantes. En esa comuna la criminalidad ha crecido mucho en los últimos años, por lo que los padres no quieren dejar a los niños jugando en las calles. El Kindergarten Inyikusiryi fue un luminoso ejemplo, desde sus inicios, formó un pequeño y precioso paraíso para niños en medio de la polvorienta ciudad. Durante la pandemia del COVID, las maestras del Kinder pudieron recibir sus sueldos desde los Fondos COVID, de los Amigos del Arte de Educación; pero el arriendo no pudo se pagado. Luego de la pandemia los dueños subieron el arriendo de tal manera que se hacía imposible la continuidad allí. No nos vimos en condiciones de gastar 1,4 Mill USD para la adquisición de un terreno. Igualmente pudimos apoyar desde los Fondos Waldorf para la mudanza a otro terreno y la refacción de unas sencillas casitas, para que el Kindergarten Inyikusiryi pueda pronto continuar trabajando.
Este tipo de solicitudes son las que podemos atender desde los fondos internacionales Waldorf. Y recibimos muchos de estos pequeños pedidos que, aunque no tan perceptibles, pero tan importantes para el desarrollo de Kindergarten u escuelas. Por ello nos alegra tanto, cuando llegan donaciones voluntarias para el fondo de ayuda internacional Waldorf, porque estas nos permiten promover nuevas iniciativas y acompañar a otras antiguas.
