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Uganda: la sanación comienza con la solidaridad y la compasión

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Jure Castro Iraguha, un joven que se trasladó a Uganda escapando de los violentos conflictos del Congo, fundó hace unos años la organización de voluntariado Blessed to Bless Life Ministries (BBLM) en el campo de refugiados ugandés de Kyaka II, situado al oeste del país, con el objetivo de ayudar especialmente a niños y jóvenes. Hasta la fecha, la organización no recibe financiación internacional y se sustenta exclusivamente gracias al compromiso voluntario de los propios refugiados. En abril, un equipo internacional formado por siete pedagogos/as de emergencia con diferentes perfiles profesionales, bajo la dirección de Fiona Bay y Fabian Krämer, de los Amigos del Arte de Educar, llevaron a cabo un curso de formación de nueve días de duración con los colaboradores de BBLM. Fabian Krämer nos cuenta sus experiencias durante la misión:

Niños y monitores durante un taller de pedagogía de emergencia en Uganda

Antes de responder a la solicitud de apoyo de Blessed to Bless Life Ministries (BBLM), ya llevábamos varios meses en contacto por correo electrónico. Nos impresionó la resiliencia, la creatividad y la motivación de esta organización de base y, finalmente, decidimos reforzar la notable labor del equipo de BBLM para seguir impulsando su desarrollo sobre el terreno. La organización ofrece, por ejemplo, un espacio seguro una vez a la semana para niños y jóvenes, en el que se fomentan los talentos, se apoya a las madres solteras y se acompaña a los jóvenes en su incorporación al mundo laboral mediante cursos de informática y costura. Gracias a las donaciones recaudadas en la comunidad, la organización puede ofrecer a los participantes una pequeña comida, normalmente en forma de avena caliente con frutas, durante esta reunión semanal.

Los 35 participantes en los talleres eran, en su mayoría, voluntarios de BBLM procedentes de Kyaka II, donde viven unos 136 000 refugiados. Dado que las redes informales de personas comprometidas se extienden más allá de los límites del campamento, también participaron ayudantes de los campamentos de refugiados más lejanos de Nakivale (con unos 200 000 refugiados), en el suroeste, y Bidibidi (unos 270 000 refugiados), en el norte del país.

Para la formación, optamos por un enfoque integrador: complementamos el trabajo práctico de pedagogía de emergencia con los niños por la mañana con sesiones teóricas y de reflexión más profundas por la tarde. En las sesiones de reflexión vespertinas, desde el equipo de pedagogía de emergencia quedábamos una y otra vez profundamente impresionados por nuestras experiencias durante el día: por el talento de los niños y jóvenes, que casi a diario realizaban pequeñas presentaciones en forma de poemas, bailes, acrobacias o juegos con hilos, así como por el compromiso y la disposición al aprendizaje de los participantes.

Tras cuatro días de formación, intercambiamos los roles y los compañeros y compañeras de BBLM se hicieron cargo del trabajo pedagógico con los niños y jóvenes para poner en práctica lo aprendido. Asumieron esta tarea llenos de motivación y con gran alegría. A continuación, evaluamos juntos en pequeños grupos las experiencias que habían vivido durante ese tiempo.

La acogida de los contenidos de la pedagogía de emergencia fue claramente perceptible: los participantes hicieron bastantes preguntas, tomaron muchas notas y, en los talleres prácticos, demostraron que habían asimilado directamente conceptos fundamentales como la teoría del trauma, la psicoeducación y otros aspectos de la pedagogía de emergencia: «En estos nueve días hemos descubierto que detrás de cada comportamiento se esconde una historia y detrás de cada silencio, una lucha interior, así como una persona que anhela sentirse segura, vista y comprendida. Hemos aprendido que la sanación no comienza con la reprimenda y el control, sino con la conexión y la compasión», afirma Jure Castro Iraguha.

Muchas organizaciones, entre ellas las Naciones Unidas (ONU), han reducido o suspendido por completo su labor sobre el terreno y han abandonado Kyaka II debido a los recortes masivos en los presupuestos internacionales de ayuda y desarrollo. Esto hace que el trabajo de BBLM sea aún más importante, ya que tiene como objetivo «fortalecer a los niños, jóvenes y comunidades de los distintos campamentos a través de la educación, la orientación y el apoyo práctico, y garantizar que cada persona experimente amor, dignidad y oportunidades», según explica su fundador, Jure Castro Iraguha. Nsengi Aboubakari Djuma, de la Kyaka Best Dance Community, un proyecto de BBLM, añade: «Por este motivo, queremos poner en marcha muchos proyectos nuevos para seguir apoyando a los niños y jóvenes desfavorecidos a través del arte, la danza y el desarrollo comunitario. Estamos convencidos de que este camino aún tiene mucho por recorrer y estamos dispuestos a seguir adelante con esperanza, compromiso y determinación».

Cuando partimos de Uganda tras diez días, nuestros corazones estaban llenos de los encuentros vividos, nuestro equipaje repleto de nuevos vínculos y valiosas experiencias, y con la certeza de que en esta formación se había creado algo duradero.

Fabian Krämer

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