Desde hace muchos años acompañamos a niños por medio de la naturaleza con ojos abiertos, corazones curiosos, mucho espacio para juego libre y descubrimientos en conjunto. Nuestro concepto pedagógico está fuertemente anclado en la convicción de que los niños no solamente juegan en la naturaleza, sino que crecen tanto exterior como interiormente.
Pero en el verano del 2021 nuestro camino se vio bruscamente interrumpido. Las inundaciones en el valle de Schleiden afectaron gravemente a nuestro Kindergarten. Nuestro antiguo espacio en Schleiden se inundó y se destruyó nuestra infraestructura. Lo que permaneció fue la comunidad, los padres y las madres, equipo y personas que nos apoyan, quienes no bajaron los brazos. En conjunto tomamos la decisión: “vamos a reconstruir”. Y lo hicimos allí donde nuestras raíces se pueden expandir, en el sector Ettelscheid, de Schleiden.
LA reconstrucción fue desafiante, pero también llena de esperanza. Estamos especialmente agradecidos con los Amigos del Arte de Educar, que en el año 2022 nos ayudaron rápidamente con un préstamo de 30.000 euros, sin dificultades. Con ello pudimos, antes de recibir la asignación para reconstrucción por parte de la región que se autorizó en el año 2025, financiar un nuevo “carro de duendes”, una sala protegida para brindar a nuestros niños calor y cobijo. Pero no fue solamente eso: los Amigos nos permitieron conseguir una yurta en el año 2024 por un monto de 45.000 euros, que conforma la sala de descanso y tranquilidad y es llamada por los niños cariñosamente “tienda de los sueños”.
Con el actual financiamiento, hemos podido construir un acceso sin barreras a la yurta, lo que supone un paso importante para la inclusión y la participación. Además, nuestro terreno en el bosque es de ese modo adaptado para los niños en forma segura: se realizan caminos, zonas de juego y se integran zonas de refugio. Ya ahora nuestro terreno es un espacio de vida en la naturaleza, con árboles para escalar, barriales , zonas de observación y mucho espacio para la fantasía.
El apoyo de los Amigos del Arte de Educar fue para nosotros más que una ayuda financiera, fue un signo de unión y confianza en nuestro trabajo. Nos hizo posible no solamente seguir adelante luego de la inundación, sino también poder afrontar el futuro fortalecidos y con una nueva claridad.
Hoy continuamos acompañando a nuestros niños con todo el corazón, con sol, lluvia, viento y nieve. Agradecemos a todos los que nos acompañaron en ese camino y nos alegrará continuar echando raíces junto a los niños en la naturaleza, en la vida y en la comunidad.
Kerstin Uhlig

