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Guatemala: Visita a la Escuela Caracol

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La Escuela Caracol es una pequeña escuela Waldorf ubicada en San Marcos la Laguna en el maravilloso lago Atitlán. Cerca de 130 niños asisten a la escuela, fundada en 2007. Es una de las pocas escuelas de la región que enseña la lengua maya Kaqchikel, lo cual implica un gran beneficio para los niños indígenas, que conforman cerca del 90% del alumnado. Nuestra colega Johanna Ruber estuvo visitando a la Escuela Caracol en Guatemala y nos contó acerca de sus vivencias.

Tres niños en un columpio y una mujer les ayuda

Johanna con niños de la Escuela Caracol

En un viaje personal, por diferentes países latinoamericanos  visité, entre otras, a la Escuela Caracol, la cual quería conocer desde hace mucho tiempo. Ya habíamos tenido un intercambio por medio del WOW- Day algunos años atrás (la campaña internacional de alumnos que se apoyan mutuamente por medio de eventos donde se recaudan donaciones). Es por eso, que me alegraba especialmente poder visitar la escuela y tenía mucha curiosidad de conocer personalmente a los docentes y a los niños. Viajé en un bote en conjunto con mi pareja y mi familia a través del lago Atitlán hasta el pequeño puerto de San Marcos. Desde allí seguimos un camino estrecho a lo largo de 15 minutos pasando por muchos puestitos de venta en este ajetreado camino cuesta arriba hacia la escuela. Después de recorrer el camino pavimentado y curvado que atraviesa los jardines del selvático recinto escolar, nos saludaron inmediatamente unos niños del Kindergarten que reían y cantaban. Venían hacia nosotros, algunos de la mano, otros trepando valientemente por las rocas, en una especie de juego, corriendo y parando hasta llegar a sus juegos al aire libre. Todo el terreno del colegio parecía una zona de aventura: había rocas y árboles para trepar por todas partes, rincones ocultos tras las plantas y edificios comunitarios y de clases con formas originales. Todo muy verde, como un bosque encantado y se sentía que cada rincón estaba hecho con cariño.

Los coloridos juguetes y todo el terreno con columpios, cuerdas para trepar y esquinas para descubrir, desataron en mí un deseo nostálgico de volver al Kindergarten para jugar y escuchar cuentos de los entornos culturales más diversos. Luego de pasar por los grupos de kindergarten visitamos a los niños más grandes de la escuela. 

Una de las clases de la escuela estaba en el Palapa, un tipo de pabellón abierto en forma circular con techos de Palma, donde estaban realizando unas primeras experiencias de yoga con una maestra voluntaria que estaba en San Marcos y les quería mostrar ejercicios de respiración o de atención plena. También pudimos estar en otros grupos de kindergarten que estaban teniendo clases muy creativas de matemática y presenciamos las clases de inglés de las cursos superiores. En general, todos daban la impresión de estar muy alegres, de jugar mucho y tener curiosidad por el aprendizaje. Todos nos saludaron, nos recibieron con interés y tuvimos una experiencia muy bonita. 

En la rutina escolar y del kindergarten afortunadamente no notamos nada relacionado con los obstáculos financieros que debe superar la escuela caracol. A pesar de los desafíos económicos constantes y la incertidumbre, todos los trabajadores se veían increíblemente amorosos con los niños. Se los veía comprometidos de corazón y alma con la tarea, a pesar de ser los primeros que han sido afectados por la baja en las donaciones y por otras situaciones financieras difíciles. Cerca del 75% del ingreso total de la escuela Caracol se requiere para pagar los sueldos. En verdad un aumento de sueldo para los 17 docentes se requiere urgente pero desde hace mucho que la escuela no lo ha logrado realizar. La mayoría de maestros y maestras ganan aquí cerca de €300 mensuales lo que está muy por debajo de un sueldo promedio en Guatemala. 

Aunque la estructura de ingresos de la escuela ha cambiado, como consecuencia del ajuste de las tasas escolares en 2025, no es suficiente para funcionar independientemente de las donaciones. El 60% de los ingresos totales de la escuela proceden de los programas de padrinazgos educativos (donaciones periódicas a través de patrocinios), y el resto procede mayormente de donaciones irregulares. Las cuotas escolares suponen solamente una pequeña contribución, lo que es esencial para el concepto comunitario de la escuela. 

El 90% de los niños provienen de familias indígenas, que frecuentemente en Guatemala, se encuentran en una situación de vulnerabilidad social por lo que no podrían abordar altas cuotas escolares. Ya el aumento de la cuota escolar a 400 quetzales por mes (alrededor de €45), llevó a que 15 niños dejasen la escuela, a pesar que es una de las pocas escuelas que brinda la posibilidad a los niños de aprender no solamente en español y en inglés sino también en su lengua materna malla Kaqchikel. Por ello es fundamental mantener lo más bajo posible los aportes de los padres. A pesar de que esta escuela está dedicada constantemente a los niños indígenas, el gobierno guatemalteco no colabora con su financiamiento. 

Estas dificultades van alejando cada vez más el antiguo anhelo de la Escuela Caracol de crear una octava y novena clase.

En lo personal,  me parece increíblemente admirable cómo logran los trabajadores que estos tremendos desafíos no afecten sus clases. En las aulas se sentía una liviandad y una alegría que pocas veces pude percibir en una escuela. En verdad la escuela Caracol parecía como un pequeño paraíso al que me hubiera encantado ir cuando niña. 

Johanna Ruber

Usted también puede ayudar a la escuela Caracol con un padrinazgo de clase en el marco de un patrocinio educativo. Aquí podrá tener más información.

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