El campo de refugiados Kakuma alberga cerca de 300.000 refugiados al norte de Kenia. La mayoría provienen de Sudán, Sudán del Sur, Etiopía, Somalía y de la República Democrática del Congo. Es un lugar muy especial donde se reúnen los habitantes locales Turkana, refugiados y organizaciones de ayuda. Pasamos cinco semanas ahí. Por la mañana participamos de los programas en los centros de protección infantil (Child Friendly Spaces), los viernes y sábados realizábamos formaciones para los trabajadores. Estábamos profundamente impresionados por el proyecto y el trabajo que realizan con los niños y niñas. Las condiciones en los “Child Friendly Spaces“, sobre todo en el centro de recepción, eran muy desafiantes a nivel climático. A pesar del ardiente sol, los remolinos de polvo y la falta de sombra, el equipo lograba conformar un buen programa con diferentes actividades para los niños recién llegados a Kakuma.
Luego de estar cinco semanas en Kakuma, viajamos a continuación hacia Nairobi, donde pasamos una semana más. Allí trabajamos con docentes de diferentes escuelas en Mukuru kwa Njenga, una villa miseria fuertemente afectada por las inundaciones que hay todos los años. También aquí las condiciones eran complejas, pero los pedagogos y pedagogas estaban entusiasmados y comprometidos, por lo que nuestra capacitación tuvo una buena asistencia.
Tanto en Kakuma, como en Mukuru brindamos formaciones acerca del trato con niños que tienen una discapacidad. Aunque vimos sólo pocos niños con esta condición, había un gran interés en el tema y muchas preguntas. Para nosotros fue interesante ver lo diferente que es la percepción que ellos tienen de las personas con discapacidades. Esperamos que hayamos logrado fortalecer a la conciencia por el potencial de los niños también para aquellos con discapacidades.
Mientras escribimos esto nos encontramos en la última etapa de nuestro viaje a casa y pensamos en este período especial que pudimos vivenciar en Kenia. Queremos agradecer al equipo en Kenia que nos recibió tan cálidamente en Kakuma y en Nairobi y por haberse ocupado de nosotros. Y por supuesto estamos agradecidos con el área de Pedagogía de Emergencia de los Amigos del Arte de Educar por la posibilidad de participar en este maravilloso proyecto y poder compartir nuestro conocimiento.
Mariëtta Vasen y Michael Fichtner

