Al término de la primera visita del año pasado, los docentes expresaron el deseo de que un equipo de pedagogía de emergencia y pedagogía del trauma regresara y pudiera continuar trabajando sobre todo con pedagogos y pedagogas. Finalmente pudimos cumplir con nuestra promesa y estuvimos en Belén del 27 al 31 de enero. Por desgracia, nuestro viaje también estuvo plagado de obstáculos debido a las horas de espera en el puesto de control. Tampoco pudieron participar los y las docentes de la escuela de Hebron debido a los largos procesos de control, que dificultan los traslados entre ciudades.
Al comienzo de las jornadas uno de los profesores llamado Khaled nos preguntó: “¿cómo hacemos para entregar si ya no tenemos nada “? Él y otros/as pedagogos/as contaban sobre su sentimiento de impotencia, sobre la sensación de falta de libertad y sobre los constantes temores. Muchos contaron que habían desarrollado trastornos del sueño y alimenticios, otros contaron de las depresiones y los ataques de pánico con los que tienen que lidiar. ¿De dónde sacar entonces las fuerzas para ofrecer seguridad a niños y niñas y abordar de manera sensible sus respectivos traumas?
Cuando los siguientes días tuvieron el foco del trabajo conjunto para profundizar junto con pedagogos y pedagogas en los métodos de pedagogía de emergencia y pedagogía del trauma, por un lado por medio de impulsos de origen teórico sobre psico-traumatología y pedagogía y por el otro lado por medio de talleres de arte, movimiento y juegos apropiados a cada edad. En septiembre ya habían recibido unos primeros impulsos, por lo que conocían nuestro modo de trabajo.
Los días estuvieron marcados por una mezcla entre alegría, seriedad y duelo. Ala, que ya trabaja hace 12 años en la escuela como docente, nos contó el último día, que en los últimos años aprendió a sonreír, aunque no se sienta así interiormente. Pero que luego de estos días realmente se sentía feliz en su interior. En las unidades de arte y movimiento recibió tantos impulsos que le encantaría implementarlos directamente con sus alumnos. Pudo desarrollar nuevas fuerzas para poder continuar apoyando a los niños y niñas que, frecuentemente, tienen dificultades de concentración y muchas veces son percibidos como muy hiperactivos por parte de las maestras.
También Khaled volvió a tener la sensación de poder entregar algo a sus alumnos. Cuando les preguntamos qué deseaban para el futuro respondieron: más capacitaciones. Claro que nos encantaría prolongar estos entrenamientos y sería muy lindo que pudiéramos invitar a pedagogos y pedagogas de otras escuelas cuál porque a ellos les encantaría compartir con otros lo que vivenciaron como herramientas fortalecedoras.
El trabajo el Jordania occidental es posible gracias al apoyo de la asociación Aktion Deutschland Hilft.
Fiona Bay

