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Formación de pedagogía del trauma en Ucrania - una historia de éxito

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Los Amigos del Arte de Educar se han fortalecido y trabajan activamente desde el 2022 en Ucrania. Luego de las primeras intervenciones de pedagogía de emergencia, desde el 2023 el foco está puesto en la realización de seminarios y formación de capacitadores. El objetivo a largo plazo es tener capacitadores que hayan recibido la formación y puedan estar en condiciones de realizar formaciones en pedagogía de emergencia y pedagogía del trauma en forma autónoma.

La formación de capacitadores consiste en tres unidades consecutivas: primero una formación de un año, paralela a las funciones laborales, en ocho módulos. Segundo, una supervisión a lo largo de un año durante el trabajo autónomo y, en tercer lugar, una formación como capacitador en 8 módulos.

Hacia fin del 2024 finaliza un bloque de formación. Les solicitamos a los participantes, que realicen un reporte acerca de sus experiencias hasta ahora.

Olena Kotlyar de Ichnya nos comenta, como le ayudó su formación tanto en el ámbito laboral como en el privado. Ella trabaja como educadora honoraria, formadora, tallerista en actividades de los campos para niños, soldados heridos y personal militar.

[Translate to Espanól:] Frau mit gelbem Pulli und Frau mit blauen Pulli

[Translate to Espanól:] Seminar in Rivne, Lviv

¿Qué y cómo implementan en la actividad a los contenidos que aprendieron durante la formación en la pedagogía de emergencia y pedagogía del trauma?

La formación me dio mucha seguridad en mi tarea. Antes yo actuaba de manera intuitiva y desde la formación, mi actuar se pudo sustentar en un saber. Cuando trabajo con niños traumatizados, siempre pienso en mirar con amor a la persona traumatizada, brindarle una mirada que la sostenga, cuando se siente amenazada. También sé que muchas veces los comportamientos llamativos en niños traumatizados suelen ser una estrategia de supervivencia.

El ritmo es uno de los instrumentos centrales de la pedagogía del trauma. Por eso, durante mi trabajo en los campos de tiempo libre, organizo el día con los ritmos necesarios para llevar a cabo una jornada estructurada, brindando a los niños estabilidad y confianza. Las actividades rítmicas y los juegos acompañan diariamente en el campo y ayudan a los niños a percibir mejor a sus cuerpos, dado al distanciamiento que se produce hacia su corporalidad por los efectos del trauma. Eso también pude aprenderlo durante la formación.

En los últimos meses redescubrí los bailes y juegos infantiles tradicionales de Ucrania, que siguen un ritmo específico, se están volviendo un tesoro cada vez más grande para mí. Hay tantos ritmos y actividades curativas en nuestra cultura. Por ejemplo cuando cantamos, inspiramos naturalmente más cortito y exhalamos más largo y esta respiración nos ayuda a superar el Stress. Por eso canto y bailo mucho con los niños.

Durante mi trabajo en los campos de actividades les doy a los niños también la posibilidad de tomar decisiones. Así aprenden a ser independientes otra vez. Generalmente intento lograr un entorno, en el cual los niños y niñas puedan tomar iniciativa y actuar, para volver a sentirse capaces.

En los campos, los niños pueden participar de muchas actividades creativas. Desde que comencé mi formación, fui ampliando la oferta de talleres. Ahora los niños pueden, por ejemplo, elaborar velas de cera. La rítmica en los movimientos promueve la propiocepción y alegría de poder lograr algo nuevo. El niño aparece salir del pasado y se siente como un creador o creadora, recuperando su capacidad de obrar.

La alegría es uno de los elementos más importantes de la pedagogía del trauma. A través de mi nuevo saber, puedo generar muchos momentos de alegría en los campos.

Mi historia personal de éxito

En el verano fui con algunos niños del campamento a hacer rafting. Estuvimos con nuestro bote inflable en el medio del río, cuando una de las niñas tuvo un ataque de pánico. Tenía mucho miedo, lloraba y pensaba que se iba a ahogar. Decía que una vez casi se había ahogado en un río.

Era la primera vez en mi vida que vivenciaba un ata que de pánico de esas características. Gracias a mi formación en pedagogía del trauma comprendí lo que estaba sucediendo y supe cómo podía ayudar a la niña. Enfrenté la situación con seguridad y pude actuar de forma calma y con consciencia. Hicimos juntas ejercicios de respiración; le expliqué que ella tenía un chaleco y que junto a nosotros había enfermeros expertos. Realicé psicoeducación para que la niña entendiese lo que le estaba sucediendo.

Más tarde, el entrenador permitió a todos saltar desde el bote al agua en una parte tranquila y pudieron nadar un poco. Pude ver que la niña estaba muy confundida. Tenía miedo y al mismo tiempo quería saltar. Entonces primero me metí yo y le mostré que mis pies tocaban el suelo. De esa manera bajó su miedo y decidió saltar al agua y nadar.

Estoy orgullosa de haber estado en condiciones de apoyar a la niña durante su ataque de pánico y que pudiera superar su miedo.

¿Cómo le ayudó la formación en pedagogía de emergencia y pedagogía del trauma en lo personal?

Me ayudó mucho en lo personal. Sufrí una pérdida y esa experiencia fue muy traumática para mí. Gracias a la formación pude analizar lo que fue sucediendo conmigo en cada fase del trauma. Mucho de lo que yo aprendí lo pude aplicar a mis propias vivencias. Eso me ayudó también a comprender el tema con aún más profundidad. Pude reconocer que mis sentimientos y mi comportamiento posttraumáticos eran reacciones normales.
 
Además aprendí ejercicios de autoayuda que son muy útiles en situaciones de stress.

Estoy muy agradecida con el equipo, con nuestros formadores y formadoras, que organizaron el encuentro y a todas las personas que hicieron posible esta formación y las supervisiones.

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