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Escuela Sophia Kiev: Un día en nuestra escuela

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La capital ucraniana, Kiev continúa siendo objetivo de ataques. A principio de octubre, por ejemplo, la armada rusa llevó a cabo ataques aéreos masivos, en los que se lanzaron docenas de proyectiles en Kiev y alrededores. Ya el año pasado, la escuela Sophia fue fuertemente dañada en un ataque aéreo por medio de las bombas expansivas y fragmentos de misiles. También cuando sucedieron los primeros ataques, todos los proyectiles habían sido detenidos por le defensa aérea, pero la alarma y la situación extremadamente tensa, generaron consecuencias en el día a día escolar de alumnos y alumnas. La maestra Iryna Karasiova nos cuenta acerca de un día escolar de esos, marcados por las alarmas de ataques aéreos.

Los disturbios comenzaron en la noche y duraron ocho horas. Por eso hoy necesité mucho para ir a la escuela. El bus estaba demasiado lleno para subirse y debí esperar al otro. Había embotellamientos en las calles y las sirenas de las ambulancias sonaban fuerte. Cuando llegué a la escuela, había llegado sólo un tercio de los niños. Algunos de ellos habían pasado toda la noche en el sótano de sus casas, otros ya llevaban una hora en el sótano de protección de la escuela. La alarma comenzó a sonar cuando ya estaban de camino a la escuela, otros estaban yendo a la escuela y se quedaron en el tráfico.

Escuché todas las historias sobre la horrible mañana y decidí que primero debíamos jugar a algo. Primero jugamos a un juego de hechiceros. Comenzamos a jugar y los niños despertaron a la vida, se movían, reían. Pero pasaron sólo un par de minutos o tal vez un cuarto de hora y volvieron a sonar las alarmas. Tomamos algunas cosas y salimos corriendo. Ahí supimos que no teníamos que correr al búnker sino que había que correr a la calle. La escuela estaría minada. Los siguientes 40 minutos los pasamos en el campo de deportes de la escuela, al cual nos llevaron. Una alumna tenía manzanas de su jardín. Los alumnos tomaron una manzana y conversaron, Más tarde, otra alumna trajo unas flores maravillosas. Hacíamos chistes sobre estar todos reunidos en la cancha, algo que solamente hacemos para celebrar el primer día de clase.

Con mucha calma respondí todas las preguntas de los niños, hasta que escuché: “¿Y qué hacemos ahora, si comienza de verdad el ataque aéreo? ¿No nos dejarán entrar al sótano de la escuela?“. Gracias a Dios, el ataque aéreo no comenzó en ese momento, sino recién mucho más tarde.

Tuvimos un rato para regresar a la sala de clase. Pintamos un par de paisajes de granito (actualmente estamos en la época de mineralogía), luego jugamos un par de juegos en la clase de deporte. Hasta que comenzó la siguiente alarma. Volvimos a tomar rápidamente nuestras cosas y corrimos en ropa deportiva directamente al sótano de protección. No había luz, pero teníamos un generador, así que podíamos dar clases en el subsuelo. Tuvimos suerte de poder terminar el día en nuestra bella y luminosa sala de clases. A pesar de todo, los niños estaban muy concentrados aprendiendo y trabajando.“

Los Amigos del Arte de Educar apoyan a escuelas y otras iniciativas en Ucrania, para hacer posible la continuidad escolar, a pesar de la constante situación de guerra. Sus donaciones ayudan a los establecimientos a, por ejemplo, poder pagar los sueldos de docentes y otros gestos de funcionamiento. También la construcción de cámaras de protección aérea fue posible por medio de sus donaciones. Las escuelas Waldorf de Ucrania continúan dependiendo de donaciones.

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