Cuando uno camina a lo largo de la calle fuertemente edificada Via Parlatore en Palermo y uno llega a un café y descubre rostros amables, sin querer habrá pasado el portón de metal que conduce a la escuela Waldorf más antigua de Sicilia. Desde 1992 se encuentra en Palermo una de las escuelas Waldorf más australes de Europa, en medio de una ciudad impregnada por problemas sociales y económicos. El médico Stephan Heinzmann, uno de los fundadores de la escuela Waldorf en Palermo escribió una vez: “así Palermo es una ciudad de estridentes opuestos como poco se puede conocer en Europa: aeropuerto nuevo, bienes de lujo, tremendos autos, mansiones vigiladas –edificios antiguos que se desploman, calles sin mantenimiento, falta de dinero para construcciones escolares, el estado arrendando casas a las escuelas.“ Por muchos decenios la escuela luchó y requirió una y otra vez de la ayuda de los Amigos el Arte de Educar, tomando préstamos para para poder pagar los sueldos de los profesores. Y en realidad la escuela, cuyas salas se encontraban en el patio trasero de los edificios vecinos, no veía perspectivas de crecimiento a nivel infraestructura. Pero, ¿cómo alcanzar el coraje de cambiar el espacio físico, cuando no se cuenta con los recursos mínimos y se debe llevar adelante el funcionamiento diario de forma autónoma?
Una y otra vez nos confrontamos con la pregunta del por qué los Amigos del Arte de Educación también ayudan a escuelas Waldorf en Europa y financieramente apoyamos a escuelas Waldorf europeas. Tanto nosotros, como nuestros donantes perseguimos el objetivo de apoyar a las escuelas Waldorf allí donde las propias fuerzas no alcancen. Y en ello, algunos países del sur europeo no son muy diferentes a los países latinoamericanos donde las diferencias socioeconómicas entre ricos y pobres son igualmente extremas y las escuelas libres solamente pueden existir por medio del compromiso de los padres.
Cuando recién al final del régimen de Franco en 1975 fue siquiera posible fundar escuelas Waldorf en España. Algunos pioneros y pioneras de ese tiempo como por ejemplo Antonio Malagon en Madrid o Auria Gomez Galceran en Barcelona, continúan conformando hasta la actualidad activamente al movimiento Waldorf. Recién luego del cambio de siglo y con muchos padres que provenían de diferentes países europeos surgieron más escuelas en España, lejos de los centros urbanos como Madrid y Barcelona. Actualmente hay 18 escuelas Waldorf de Lugo a Galicia pasando por Vittoria Gasteiz en el país vasco, Bellaterra en Cataluña, por Alicante en la Costa Blanca hasta Málaga en Andalucía. Para tener un reconocimiento como escuela en España se necesitan determinadas condiciones de construcción. Estas no se cumplen por todas las escuelas, por lo cual algunos colegios trabajan como escuelas internacionales bajo el reconocimiento norteamericano. Los responsables de la Escuela Waldorf Alicante llegaron hace unos años a la conclusión de que querían operar como escuela reconocida estatalmente en un futuro, tal como El Til·ler in Bellaterra o la Escuela Waldorf Madrid. Por ello se debía encontrar una alternativa a las igualmente cómodas carpas tipi que hasta ese momento habían servido de sala de clases. Los tipis se colocaron junto a la antigua plaza de la vieja villa que hasta la actualidad sirve como casa del kindergarten y tiene algo de la elegancia de la ciudad costera. Luego pensamos en una construcción que pudiera reemplazar las carpas pero que era completamente imposible de financiar. Una colega descubrió un edificio escolar de una escuela privada que había sido abandonada a 15 minutos en auto de allí. Aun cuando la estética del edificio escolar no era convincente, tenía muchos beneficios: sobre todo una licencia escolar. El edificio fue arrendado y refaccionado, lo que solamente fue posible con el compromiso de los padres y con la ayuda de los Amigos del Arte de Educar. Pero aún no se han podido superar los problemas económicos.
Se requería aún de mucho más compromiso por parte de los Amigos del Arte de Educar, para apoyar a la escuela Waldorf Trianemi, pionera en Grecia y fundada en el 2017 en Atenas, para adquirir su propia casa. El clima sociocultural y la legislación educativa de Grecia inhabilitaron durante mucho tiempo la fundación de escuelas libres. Si bien hay escuelas privadas, deben atenerse al currículum estatal, que es planificado en el Ministerio de la Iglesia. Requirió de mucho coraje lograr abrir la primera escuela Waldorf de Grecia. Trianemi comenzó muy bien preparada en el edificio de kindergarten arrendado previamente por un banco y al poco tiempo ya se hizo muy querida. Todas las clases están repletas y hay largas listas de espera. Trianemi lo logró sobrevivir a los tiempos de la pandemia y fue elaborando ideas para forjar un edificio propio ya que en el edificio de kindergarten solamente podían entrar los 6° de primaria en Grecia. No se podía pensar en ampliar ese edificio. En el mismo barrio Maroussi al norte de Atenas se encontró y adquirió un terreno, aquí se está construyendo un edificio propio que tendrá lugar para 2 clases por año de primaria y una clase por año de nivel superior(en Grecia de séptimo a noveno). Como suele suceder en muchos países del sur, los padres creen en la escuela recién cuando es visible. Por eso no hubo otra alternativa que pre financiar el edificio con muchos intereses desde los Amigos del Arte de Educar, para ir luego pagándolos con los ingresos de escolares. En septiembre del 2025 la escuela se trasladará a su nuevo edificio.
Como la escuela Waldorf siempre surge en la conexión de un propósito social y pedagógico, todas las escuelas Waldorf de Europa del sur luchan para hacer posible el acceso a las escuelas a niños cuyos padres no pueden afrontar cuotas escolares. Por ello, el programa de padrinazgos de educación es tan importante, porque genera una integración social que es inherente a la pedagogía waldorf.
Mientras tanto la escuela Waldorf de Palermo adquirió un monasterio del siglo XIX, la Villa delle Rose, con la ayuda de los Amigos del Arte de Educar. Requirió algunos años hasta que en el sur de Italia se lograron conseguir todos los permisos y pudieran comenzar las refacciones, por lo que los docentes y directivos calculan que podrán ir al edificio en el año 2027 y finalmente contar con suficiente espacio para todas las clases y para el kindergarten luego de 35 años.
Nana Göbel

