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Argentina: Tata Haku – El fuego caliente

Aktuelles ,  Waldorf weltweit

Hace tres años Elisabeth Rybak y Paula Kiefer comenzaron, en el marco de su servicio de voluntariado a través de los Amigos del Arte de Educación, a conformar un Kindergarten en la provincia argentina de Misiones. Por medio de una extensión de plazo de su servicio ellas pasaron en total dos años allí. Entretanto el proyecto fue traspasado a manos de otros voluntarios. Además, ellas lograron traer a un pedagogo, que coordina al Kindergarten en la Comunidad Mbya  “Ñamandu”. Al mismo tiempo, el jardín se volvió un ejemplo vivo para otras iniciativas de la zona, que trabajan con base en la pedagogía Waldorf. Para nosotros, reporta el voluntario actual y la voluntaria anterior Elisabeth Rybak acerca de los desarrollos actuales.

El verano en Misiones, Argentina, puede volverse inimaginable en la selva. O sea que los europeos casi no aguantarían ahí. Los voluntarios, que trabajan durante un año en el lugar, vuelan durante ese tiempo a las mesetas patagónicas. Para los Mbya la época caliente es – Ara Haku – el tiempo anual de festividades. Cuando en Europa nos escondemos en nuestras pequeñas, cálidas pero oscuras viviendas a celebrar la noche de paz y amor, en Argentina uno suda tremendamente. Los Mbya se explican este calor, como el cielo abriendo sus puertas y para que todo el fuego celestial pueda nuevamente venir a la tierra. En éstos meses, los Dioses están más cerca y para honrarlos se celebran todas las fiestas religiosas en diciembre y enero.

En la comunidad Ñamandu pudimos celebrar también tres años del Kindergarten Waldorf. En el pueblito de los pobladores blancos, Ruiz e Montoya, ya se cumplieron dos años del grupo Waldorf para los más pequeños y  también cuatro meses de Kinder Waldorf en la comunidad Yy Porã. Originalmente iniciado por un impulso espontáneo de la directora escolar estatal de Ñamandu, se comenzó a formar este pequeñísimo movimiento Waldorf, que se ocupa de los jóvenes más pequeños. Cada uno de los Kinder Waldorf tiene sus propias dificultades y oportunidades  pero se busca lo mismo: la mejor educación para los respectivos niños. ¡Usted ayudó a eso! Por ejemplo el jardín maternal Ñamandu es financiado por donaciones europeas, el grupo Waldorf de los pobladores blancos se financia por medio de aportes de los padres,  en Yy Porã el estado argentino le paga un sueldo al maestro Néstor, quien por deseo del cacique, trabaja como maestro indígena en el Kínder Waldorf.

Néstor tiene 24  años, dos hijos y vive en el pueblo indígena Yhovy. Trabaja hace ya dos años como profesor ayudante en Yy Porã, pero en general le cuesta vincularse con los métodos de educación tradicionales argentinos. Tanto más agradecido estaba, de poder conversar con nosotros los voluntarios, acerca de las necesidades de los pequeños niños. Tiene una gran capacidad de expresión artística cuando les hace una obra de títeres a los niños o les cuenta una historia. Ya conformó arco y flecha, para practicar con los niños el trabajo concentrado y junto con Malin hicieron un alto columpio doble, que es el preferido durante los recreos en el patio. Su nuevo trabajo fue en la choza Waldorf pintada de rosa, y ya lo convenció tanto que, para nuestro deleite, pintó de la misma forma su propia choza por dentro, porque estaba muy impresionado al ver la diferencia de luminosidad en comparación con los bloques de madera oscura que tenía.

Los  Mbya-Guaraní aman dormir con luz. Si lo logran, entonces duermen en una choza muy clara. Esta costumbre es percibida con dificultad por parte de los europeos, porque nosotros sentimos que una luz molesta y gasta energía. Pero para los Mbya esta es una necesidad estratégica. Diariamente deben enfrentarse a la violenta naturaleza de la selva. Para ello, como personas, tienen al fuego en sus manos. Durante todo el día debe haber un fuego encendido y no puede apagarse. De noche también se llevan el fuego a la choza, lo que produce un poco de humo, y en nuestra perspectiva lleva a una situación algo peligrosa. Pero el fuego les sirve de protección contra insectos y animales salvajes y sobre todo como protección contra malos espíritus. De esa manera no se acercan y quedan en la selva oscura. Una luz así mantiene lejos a los antepasados intrusos. A diferencia de ello Diego desea que el Kindergarten Waldorf en Ñamandu tenga el apoyo de buenos espíritus. Por ello la educación religiosa en el Kindergarten es cada vez más importante. Diego y Mirian trabajan en ello constantemente y este año recibirán el apoyo de Ayra. Ella ya les construyó un bonito arenero a los niños, que están muy felices.

Se celebra también la ronda de la mañana. Con gran a alegría los niños saltaban y trinaban las últimas semanas, con las rondas de pájaros inventadas por Diego, con sus sonidos extraños y las exóticas representaciones de pájaros, que también hacían reír a los grandes. Diego reconoce a todos los pájaros de la selva y puede imitar sus sonidos. Sabe exactamente, en qué momento del día, qué pájaro pía y en qué trabajo de campo trina. ¡Lo que se representó cada mañana fue una verdadera boda aviar!

El trabajo en el campo es anunciado en la primavera por el sonido de un determinado pájaro. Otro pájaro indica que se debe cosechar. Lamentablemente no todos los Mbya-Guaraní realizan el trabajo agrícola seriamente. Por ello, intentamos de hacer trabajo en el jardín con los alumnos de la escuela y promover una conciencia por la cualidad de la comida sana.

Los Mbya-Guaraní  no son agricultores. Son más bien nómades. Los Dioses les brindaron el fuego para poder plantar algunas plantas de uso cotidiano, en la salvaje selva. Queman pequeños trozos de tierra para plantar maíz, boñatos, mandioca arvejas y mandioca en la fértil ceniza. En el invierno siempte hay un incendio en alguna parte Ñamandu. Orden de incendio o “limpieza“ como lo llaman, pertenece a la cotidianeidad de las épocas del año frías. Como suele ser en la selva, éste período está impregnado de fuertes lluvias y un clima muy húmedo. Desde hace algunos años, sin embargo, los inviernos son demasiado secos. Por lo tanto, este año en primavera pudimos vivenciar las peligrosas consecuencias de un invierno demasiado seco.  Durante dos días luchamos con una bomba rota, un par de baldes y con todo el pueblo frente a un fuerte incendio justo junto a la escuela. Este se desató porque el bosque estaba horriblemente seco y  el fuego nocturno fue llevado por un poco de viento. Estábamos todos indefensos frente a la fuerza y el calor del fuego. Y luego de dos días de lucha y una noche atemorizante, logramos a pesar de la poca señal telefónica, convencer a los bomberos de atender una urgencia en la selva.

El fuego le da a la comunidad Mbya una independencia frente a la selva, incluso cuando no es de fiar y hay que saber manipularlo. Es el uso cultural del fuego, que determina la posición del hombre en la selva. Para nosotros queda una gran pregunta abierta, sobre cómo Mbya podrá obtener esa independencia, que podían defender en un principio por medio del fuego, ahora en un mundo moderno y globalizado. Nuestra esperanza es que con ayuda de la pedagogía Waldorf se encienda un fuego interior, que les siga permitiendo la independencia en el futuro en esta “selva globalizada”. Los tres jardines infantiles son un fogoso impulso de independencia. Y los Kindergarten, gracias a los maravillosos maestros Waldorf, Miriam, Nestor y Diego, cada día están un poco más fuertes y autónomos. ¡Aquí se celebra la autonomía en la selva!

Malin Trepel, Ayra Lyssewski, Elisabeth Rybak

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