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Nepal: Persevera y triunfarás. Reconstrucción después del terremoto.

En el 2015 un fuerte terremoto causó graves daños en Katmandú y alrededores. También fue fuertemente afectado el proyecto de la ayuda para la lepra Shanti Sewa Griha, a la que pertenecen algunos talleres y un hospital, y entre otros, una pequeña escuela de inspiración Waldorf, cuyo edificio se destruyó por completo. A partir de un llamado urgente a donaciones de los Amigos del Arte de Educación para escuelas Waldorf en Nepal se volvió plausible la oportunidad para una reconstrucción de la escuela. La fundadora de Shanti, Marianne Großpietsch, nos cuenta acerca de los obstáculos que tuvieron que superar.

Ahí estaba de nuevo, ese miedo que atraviesa todo el cuerpo. Fue un corto y fuerte golpe solamente, ahora el 6 de julio del 2019. Justo yo estaba parada con la costurera en la mesa de corte admirándome de la eficiencia con la que rápidamente cocía de forma bella unos pantalones infantiles. Eso fue “solo” un temblor de 4,6 en la escala de Richter. No hubo grandes destrucciones pero los sentimientos del terremoto anterior reaparecieron inmediatamente.

En ese entonces, el 25 de abril del 2015 el terremoto tuvo una fuerza de 7,8 puntos-parecido a la siguiente vez el 12 de mayo. Casi 9000 personas murieron y cerca de 800.000 casas se destruyeron, entre las que había cerca de 5000 escuelas. Muchas calles se rompieron y estaban intransitables y enormes desprendimientos de tierra generaron otros graves daños.

Estamos agradecidos de que el terremoto fuera un día sábado, por lo que todos nuestros alumnos estaban en casa, dado que en Nepal el sábado es un día de descanso. Pero nuestro internado y nuestra escuela ubicados ambos en Buddhanilkantha, un maravilloso parque natural, quedaron destruidos. Sólo pudimos retirar material escolar y mobiliario con mucho cuidado de la escuela y llevarlas a la sede central a 15 km de distancia. Eso había que hacerlo rápidamente, porque cada día había réplicas, varios cientos de ellas y, los edificios destruidos continuaban teniendo derrumbes.

Los niños estaban todos en la sede central en el río sagrado Bagmati, cerca del santuario de Pashupatinath. El centro ahí se construyó de forma tan estable, que no tenía ni una sola rajadura. Estábamos muy apretados, pero ¡era seguro!

En las siguientes semanas nuestros maestros y alumnos tuvieron que mostrar mucho compromiso, porque para nosotros era importante que la vida continuara como era hasta entonces, lo más rápido posible. Para ello naturalmente el ritmo de las jornadas escolares regulares era de gran ayuda. Por lo tanto, tuvimos que conformar salas de emergencia. Con ayuda de delgadas paredes de madera logramos separar las salas. Pudimos ubicar dos en la sala de reuniones, tres en un piso que no habíamos terminado de construir, una sala la separamos del taller de papel. En estas “aulas” pusimos todo lo que pudimos salvar de la escuela destruida: mesas, bancos, pizarras, estantes…Nuestros carpinteros repararon lo que se podía y nuestras aplicadas maestras improvisaron día a día.

Por supuesto que soñábamos poder construir lo más pronto posible una bella escuela Waldorf nueva. Pero luego del terremoto los terrenos habían aumentado de precio de tal manera que tuvimos que olvidarnos rápidamente del sueño. Más de un millón de euros deberíamos haber pagado solamente para adquirir el terreno, que además nuestros niños deberían alcanzar con nuestro bus escolar. ¡Eso era y es imposible!

Entonces nos dispusimos no sólo a conformar las aulas en forma provisoria sino también a construir aulas reales. Para esta construcción aparecieron obstáculos que nos frenaron. El gobierno formó muy rápidamente un comité que debería coordinar la reconstrucción, pero este comité no podía trabajar muy efectivamente, porque los conflictos políticos en India llevaron a un bloque fronterizo durante meses. Muchos materiales de construcción que no hay en Nepal, no podían ser importados, por ejemplo el hierro y el cemento.

La coordinación de este comité cambió muchas veces. Además se requerían permisos para cada paso de la reconstrucción que debían ser emitidos por una enorme cantidad de ministerios cuyos responsables también fueron cambiados con frecuencia. Así, nuestras solicitudes caían una y otra vez en saco roto y no seguían su curso. Pero sin un permiso oficial no podíamos comenzar a construir. De lo contrario, hubiésemos tenido que pagar altas multas y volver atrás la construcción. Un año, y otro año y un tercer año pasaron así. Siempre entraban al poder nuevas constelaciones políticas y nuestras solicitudes quedaban guardadas en algún cajón.

A veces en la convivencia, se hace difícil evitar que caiga la motivación. Ahí fue de gran ayuda que los Amigos del Arte de Educación y la Fundación Software confiaran en nosotros, a pesar de que nosotros necesitábamos pedir constantemente que nos tuvieran paciencia porque no teníamos el permiso para empezar a construir. Entretanto llegaron y continúan llegando más niños. Ellos perdieron a sus padres por las heridas del terremoto y también en las catastróficas inundaciones de este año y el pasado. Sus familiares lamentablemente no pueden seguir alimentándolos.

Pero ahora vemos la luz al final del túnel: los Amigos nos recomendaron a un ingeniero constructor destacadamente experto, Prabin Rawal. Él solía trabajar en muchísimos proyectos de gran envergadura. En primer lugar él debía realizar de nuevo todos los planos del edificio, sobre el cual debía construirse un piso nuevo, ya que una persona del aseo, analfabeta, había tirado a la basura todos los planos originales…

A través de su buena llegada a los ministerios, finalmente logró conseguir el permiso para construir. Puso a trabajar a empresas constructoras competentes y lo que es especialmente importante-él mismo tomó la coordinación del proyecto y, ¡todo por un honorario de 600 Euros!

La obra gruesa está terminada y esperamos poder instalarnos finalmente. ¡Los niños ya practican sus canciones y bailes para la inauguración!

Marianne Großpietsch

Este proyecto pudo ser apoyado gracias al llamado urgente de los Amigos del Arte de Educación por el terremoto en Nepal en la primavera del 2015.